En el 2008, una pareja, dedicados al turismo del mar, decidieron invertir en la compra de una finca ubicada en las estribaciones de la sierra nevada de Santa Marta, en la margen oriental del río Don Diego, al norte de la ciudad Santa Marta, aproximadamente a 56 Kilómetros de distancia. Una vez realizada la inversión y motivados por los beneficios de su ubicación para el cultivo de flores, iniciaron el desarrollo de dichas plantaciones, sin imaginar los tesoros que además de las flores iban a recibir de la madre tierra.

Fue así como hicieron el descubrimiento de un objeto con características arqueológicas, la cual presentaron ante expertos, y estos no dudaron en asegurarles que se trataba de una pieza de la cultura TAIRONA. Entonces, con la ayuda de personas que habían tenido la experiencia con Ciudad Perdida, realizaron los respectivos trabajos de limpieza y descubrieron los senderos y un sinnúmero de piezas arqueológicas constatando que se encontraban ante una tierra sagrada con un gran significado histórico..

Como se sabe, aproximadamente hace 1.800 años, Los Tairona “ comenzaron a poblar las zonas bajas de la costa Caribe entre la Ciénaga Grande y el río Palomino, construyendo también pequeños asentamientos en las laderas de la Sierra Nevada. Hasta hace unos pocos años se sabia muy poco acerca de este periodo, comúnmente conocido como “Neguanje” o “Buritaca”, y su relación con este grupo indígena encontrada por los españoles en el siglo XVI.

De los asentamientos Tairona se han calculado alrededor de 200 aldeas que abarcan desde la costa de la sierra hasta las elevaciones de 2500 metros sobre el nivel del mar donde se evidenciaba la reducción de la población y se presume así mismo que estas aldeas se encontraban distribuidas entre los pueblos denominados: Sincorona, Chairama, Betoma, Taybo, Jeriboca y Taironaka.

Motivados por toda esta mágica historia, por el legado arquitectónico encontrado, decidieron entonces utilizar la finca como un destino turístico para realizar senderismo y edificaron su casa de habitación, cuidando que su construcción fuese amigable con el medio ambiente. Sus amistades encantados con este paraíso, empezaron a utilizar su casa de habitación para alojarse, motivando entonces a esta pareja soñadora, amante de la naturaleza y de la historia a construir más cabañas con el mismo espíritu constructivo: una arquitectura de casas circulares con base en piedra, levantadas en madera y cubiertas por hojas de palma, similares a las encontradas, las mismas que, según su tamaño, ubicación y particularidades constructivas, evidenciaban que se trataban de un sitio tal vez destinados para la realizar actos religiosos y confirmaban que se trataba de un ASENTAMIENTO INDÍGENA TAIRONA.

Fue así como nació entonces el Eco Hotel TAIRONAKA-

En el 2012 y después de un periodo de transición por la muerte de uno de los fundadores, Taironaka retomó el dinamismo en sus operaciones, incluyó dentro de sus servicios el de Restaurante, y empezó a lograr una mayor visibilidad entre los actores del turismo de la región.

Taironaka es un Eco Hotel Arqueológico que a través del acompañamiento de CORPAMAG, ha logrado obtener la notificación de cumplimiento como un Negocio Verde. Actualmente continua con este acompañamiento, por lo que se encuentra en un proceso de fortalecimiento para que por medio de su actividad productiva pueda generar un impacto ambiental positivo contribuyendo por tanto a la conservación y preservación de los recursos eco sistémicos y lograr así, seguir ofreciendo a sus visitantes la oportunidad de experimentar momentos únicos… momentos que, solo en una tierra sagrada como Taironaka se podrían experimentar.